Se estima que 700 millones de personas, más de una de cada 10 en todo el mundo, padecen trastornos que minan la forma en que el cerebro funciona. Por ello, esta es una de las áreas fundamentales para Roche, porque tiene el reto de aprovechar los últimos avances científicos para comprender cómo funcionan las enfermedades del sistema nervioso y desarrollar nuevas formas de diagnosticarlas y tratarlas.

Nuestros científicos lideran el esfuerzo para avanzar en las fronteras de la neurociencia: mejorar los diagnósticos de estos trastornos del sistema nervioso y desarrollar medicamentos que cambien la vida a estos pacientes y a sus familiares más próximos.

Por ello, en Roche estamos abordando estos trastornos desde sus raíces, desde múltiples ángulos: estamos creando nuevas herramientas clínicas para estudiar el cerebro y nuevas formas de diagnosticar y rastrear el progreso de la enfermedad.

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Mediante el uso de un enfoque multidisciplinario y una amplia gama de tecnologías, buscamos desentrañar los mecanismos subyacentes a la biología y a las enfermedades del sistema nervioso, para traducir estos descubrimientos en terapias innovadoras para estos trastornos neurológicos.

Por ejemplo, nuestros científicos han descubierto que una proteína, llamada DLK, desempeña un papel en el desarrollo del cerebro y podría ser parte de una vía común para la neurodegeneración no solo en la salud, sino también en la enfermedad. La neurodegeneración puede ocurrir por muchas razones, incluido el daño a las células cerebrales. Este tipo de lesión crea una señal que desencadena la neurodegeneración. Nuestros científicos descubrieron que la DLK es necesaria tanto para crear como para amplificar esta señal que conduce a la degeneración en diferentes tipos de neuronas.

Estamos creando nuevas herramientas clínicas para estudiar el cerebro y nuevas formas de diagnosticar y rastrear el progreso de la enfermedad.
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Convertir estos hallazgos en posibles tratamientos es el objetivo final de estas investigaciones. Así, en este caso, por ejemplo, nuestros científicos diseñaron los primeros inhibidores específicos de DLK que se han reportado. Estos inhibidores específicos de DLK podrían penetrar la barrera hematoencefálica, lo que los hace potencialmente útiles en enfermedades como la ELA, Parkinson y Alzheimer.

En definitiva, se trata de un ardúo trabajo y ninguna compañía o institución puede hacerlo sola. En Roche estamos colaborando con un gran conjunto de socios, desde investigadores que abordan cuestiones fundamentales sobre cómo funciona el cerebro hasta médicos, pacientes, cuidadores y otras compañías de atención médica que hacen posibles los ensayos clínicos.

Tenemos un gran historial científico en diagnósticos revolucionarios y medicamentos para el cáncer y queremos hacer lo mismo para los trastornos del sistema nervioso, que tienen la mayor necesidad porque afectan a millones de personas.