El cáncer de vejiga se caracteriza por el desarrollo de células anómalas/ anormales en el revestimiento de la vejiga.

Existen tres tipos principales de cáncer de vejiga:

- Carcinoma urotelial, también conocido como carcinoma de células transicionales, (TCC), que se desarrolla en las células que revisten la vejiga. Es con diferencia el tipo de cáncer de vejiga más común, ya que representa el 90% de todos los casos.

- Carcinoma de células escamosas, que empieza en las células escamosas de la pared/ del revestimiento de la vejiga y que representa alrededor del 4% de todos los casos de cáncer de vejiga.

- Adenocarcinoma, que se diagnostica en las células glandulares del interior de la vejiga y que representa un 2% de los cánceres de vejiga.

Los síntomas más comunes del cáncer de vejiga son:

  • Sangre en la orina
  • Dolor abdominal
  • Dolor en la zona lumbar
  • Irritación de la vejiga
información sobre cáncer de vejiga

La detección precoz es clave

Alrededor de la mitad de todos los casos de cáncer de vejiga se diagnostican en la fase temprana, no-invasiva del músculo (fase 0-1), lo que significa que las células cancerosas se encuentran solo en la capa interna del revestimiento de la pared de la vejiga. 

Al igual que en muchos otros tipos de cáncer, un diagnóstico temprano puede mejorar sustancialmente las probabilidades de supervivencia. Aproximadamente un tercio de todos los casos se diagnostican una vez el cáncer ya se ha extendido en mayor profundidad en la vejiga, lo que se conoce como un cáncer de vejiga/carcinoma vesical músculo- invasivo (fases II y III). En el resto de casos, el cáncer se ha extendido a los músculos y órganos que lo rodean/vecinos- lo que se conoce como cáncer vesical metastásico (fase IV).

Diferencias de género

A pesar de que en torno al 75% de los casos de cáncer de vejiga se diagnostican en hombres, es más frecuente que a las mujeres se las diagnostique en las fases avanzadas de la enfermedad, lo que suele contribuir a un índice de supervivencia más bajo que para los hombres. El diagnóstico tardío en mujeres puede deberse a que existen síntomas frecuentes de cáncer de vejiga que suelen confundirse con infecciones urinarias mal diagnosticadas.

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