Enfrentarse juntos a la FPI

Cada una de las respiraciones de Alberto hoy es motivo de alegría, tanto para él como para su mujer.

"Este año he celebrado mi cumpleaños dos veces. Una, el 5 de abril, al cumplir los 66 años; otra, el 16 de mayo, al cumplir los dos años que han pasado desde que me hicieron el trasplante de pulmón y empezó mi segunda vida”.

Alberto padece Fibrosis Pulmonar Idiopática (FPI), una enfermedad rara que provoca la cicatrización de los pulmones dificultando así la respiración, cuyo diagnóstico precoz es clave para que su correcto abordaje.

María, su esposa desde hace más de 40 años, ya había empezado a notar ciertos síntomas antes de que se lo diagnosticaran.

"Se cansaba mucho. Siempre le faltaba el aliento y no sabíamos por qué. Incluso sus compañeros se daban cuenta cuando hablaban con él y le preguntaban si venía de correr”.

Por suerte, Alberto acudió a su médico al poco de advertir los síntomas. Este le recomendó que acudiera inmediatamente a un neumólogo, que fue quien le diagnosticó la FPI.

Cuanto antes se diagnostica la FPI, más fácil es su control.

Sin embargo, en ocasiones esta enfermedad puede empeorar, como así ocurrió en el caso de Alberto, quien vio que "sus objetivos empezaban a desmoronarse”.

"Queríamos irnos de crucero. Y viajar para ver más a nuestros hijos. Todo tenía que cambiar. Era asfixiante; apenas podía respirar. Tenía que llevarme oxígeno a todas partes.”

María destaca el espíritu luchador de su marido.

"Su deseo es vivir mucho tiempo y que su vida sea lo más normal posible. Es un luchador. Hizo todo lo que pudo por no perder su independencia. Siguió las indicaciones del médico, se administró el medicamento tal y como se le había indicado, y adaptó su estilo de vida.”

Aunque la enfermedad solo afectaba de forma directa a Alberto, María desempeña un papel fundamental para que él pueda convivir con ella.

El cariño y el positivismo de María han sido fundamental durane todo este tiempo.

En mayo de 2018 Alberto y María recibieron la llamada que tanto tiempo habían estado esperando. Y ese mismo día a Alberto se le pudo hacer un trasplante de los dos pulmones que fue todo un éxito.

No siempre es fácil mantenerse activo cuando se padece FPI, pero Alberto siempre da el máximo para llevar una vida lo más saludable posible. Además, también participó en el diseño de la gestión de su enfermedad por parte de sus médicos.

"Hago los ejercicios que aprendí en el hospital: respiraciones, estiramientos, pesas y bicicleta” asegura Alberto. "Sin duda, merece la pena”.

El papel de María durante todo este proceso ha sido fundamental.

Los hjios de Alberto y María les han acompañado durante todo este camino.

Ahora el matrimonio dispone de mucho más tiempo para compartir juntos.

"Espero que esto dure muchos años. Con tal de que sigamos así, yo seré feliz”, dice Alberto. "Nosotros somos de un pueblo pequeño en la montaña, una zona con muchos pinos. En verano iremos para allá y volveremos a respirar aire puro.”

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